Cuando se procesan grandes cantidades de miel en la industria alimentaria, se deben tener en cuenta la Directiva sobre la miel de la UE 2001/110, además de una calidad consistente y unos flujos constantes de miel.
La calidad de la miel está sujeta a fluctuaciones de calidad en diversos grados según su origen. Por ejemplo, alrededor del 80% de la miel procesada en Alemania proviene del extranjero, Argentina y China que se encuentran entre los mayores exportadores.
La tarea consiste en filtrar las partículas extrañas. Se trata sobre todo de abejas y partes de abejas (alas, patas), así como otras impurezas.
El polen contenido en la miel debe conservarse como ingrediente esencial. La temperatura de procesamiento está estrictamente limitada por ley durante todo el procesamiento, por lo que debe tenerse en cuenta una viscosidad alta. Los siguientes puntos representan un desafío adicional y deben considerarse en consecuencia:
– Cantidades de descarga bajas (pérdida de producto)
– Evitar la formación de torta en el elemento filtrante
– Tratamiento y recirculación de cantidades de descarga.